¿Puede la inteligencia artificial acelerar el cumplimiento de los objetivos mundiales de desarrollo sostenible?
Los objetivos de desarrollo sostenible establecidos por las Naciones Unidas para 2030 buscan resolver desafíos mayores como la pobreza, las desigualdades, el cambio climático y el acceso a la educación o la salud. Con menos de cinco años antes del plazo, los avances siguen siendo insuficientes en muchos ámbitos. La inteligencia artificial, capaz de analizar cantidades masivas de datos y automatizar procesos complejos, aparece como una poderosa palanca para subsanar estos retrasos.
En el ámbito de la salud, la inteligencia artificial ya mejora los diagnósticos precoces de enfermedades como el cáncer o las epidemias, gracias al análisis de imágenes médicas y datos epidemiológicos. También permite personalizar los tratamientos y ampliar el acceso a la atención médica en regiones aisladas. En la agricultura, herramientas basadas en esta tecnología optimizan las cosechas al analizar las condiciones meteorológicas, la calidad de los suelos y el estado de los cultivos. Esto reduce el desperdicio y fortalece la seguridad alimentaria, un desafío crucial para combatir el hambre.
La educación también se beneficia de estos avances. Plataformas adaptativas ajustan los contenidos pedagógicos a las necesidades de cada alumno, mientras que asistentes virtuales ofrecen apoyo continuo, incluso fuera de las aulas. Para el medio ambiente, la inteligencia artificial ayuda a monitorear la deforestación, predecir desastres naturales y optimizar la gestión de los recursos hídricos o energéticos. Así, contribuye a hacer que las ciudades sean más sostenibles y a limitar las emisiones de gases de efecto invernadero.
Sin embargo, su despliegue plantea cuestiones éticas y prácticas. Los algoritmos pueden reproducir sesgos existentes, profundizar las desigualdades o consumir mucha energía. Por lo tanto, una gobernanza rigurosa es indispensable para garantizar que estas tecnologías sirvan al interés general sin agravar las disparidades. También es necesario velar por que todos los países, incluidos los menos desarrollados, puedan beneficiarse de manera equitativa.
Los gobiernos y las empresas deben colaborar para crear marcos regulatorios sólidos, fomentar la innovación responsable e invertir en infraestructuras digitales. Sin un enfoque inclusivo y transparente, el potencial de la inteligencia artificial corre el riesgo de distribuirse de manera desigual, dejando de lado a las poblaciones más vulnerables. Su uso estratégico podría, en cambio, transformar la forma en que el mundo aborda los desafíos del desarrollo sostenible, siempre que se concilien innovación, equidad y respeto al medio ambiente.
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Étude source
DOI : https://doi.org/10.1007/s10668-026-07415-0
Titre : The contribution of artificial intelligence to achieving the united nations sustainable development goals
Revue : Environment, Development and Sustainability
Éditeur : Springer Science and Business Media LLC
Auteurs : Walter Leal Filho; Tarek Ben Hassen; Vitor William Batista Martins; Antonis Skouloudis