
Cómo la pérdida de visión transforma la vida cotidiana y las necesidades de las personas afectadas
La pérdida de visión afecta a millones de personas en todo el mundo, influyendo profundamente en su forma de vivir e interactuar con su entorno. Un análisis reciente realizado con 763 personas de 61 países revela los desafíos concretos a los que se enfrentan a diario. Los resultados muestran que las dificultades no se limitan a la vista, sino que se extienden a aspectos emocionales, sociales y prácticos, a menudo desconocidos.
Los participantes destacaron el impacto mayor de la pérdida de visión en su estado emocional. Muchos describen una disminución de la confianza en sí mismos, un aumento del cansancio y sentimientos de ansiedad o tristeza. Estos trastornos psicológicos se explican en parte por el esfuerzo constante necesario para compensar la discapacidad, lo que puede agotar mental y físicamente. Las actividades cotidianas, como desplazarse, cocinar o reconocer rostros, se convierten en fuentes de estrés y requieren más tiempo y energía.
El ocio, los desplazamientos y el empleo figuran entre los ámbitos más afectados. Muchos tienen dificultades para participar en actividades recreativas, utilizar el transporte público o mantener un empleo. La movilidad reducida y los obstáculos en el espacio público limitan su autonomía y su acceso a la vida social. Las relaciones con los demás también se resienten, ya que la comunicación no verbal, como las expresiones faciales o los gestos, se vuelve difícil de interpretar.
El entorno desempeña un papel clave en la adaptación a estos desafíos. El apoyo de la familia y los seres queridos resulta esencial para superar los obstáculos del día a día. Las tecnologías, como los teléfonos inteligentes o las ayudas técnicas, también son herramientas valiosas. Permiten facilitar las tareas cotidianas, acceder a la información y mantenerse conectado con el mundo. Sin embargo, el acceso a estos recursos varía según las regiones y los contextos socioeconómicos.
Las diferencias culturales también influyen en la manera en que las personas viven su discapacidad. En ciertas partes del mundo, se hace hincapié en el apoyo social y familiar, mientras que en otros lugares, las preocupaciones se centran más en la salud mental o el acceso a la atención médica. Estas variaciones demuestran que no existe una solución universal, sino que es necesario adaptar las respuestas a las necesidades específicas de cada individuo y comunidad.
Este estudio pone de relieve la necesidad de repensar los sistemas de acompañamiento. Un enfoque global, que tenga en cuenta tanto los aspectos médicos, psicológicos como ambientales, es indispensable. Debe incluir soluciones personalizadas, como formaciones para el uso de tecnologías, apoyo psicológico o adaptaciones urbanas más accesibles. El objetivo es permitir que cada persona viva con dignidad y autonomía, a pesar de las limitaciones impuestas por la pérdida de visión.
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Étude source
DOI : https://doi.org/10.1007/s44402-026-00031-5
Titre : Development of the International Classification of Functioning, Disability and Health Core Set for Vision Loss: Insights From the Lived Experience of People With Vision Loss
Revue : Ophthalmic and Physiological Optics
Éditeur : Springer Science and Business Media LLC
Auteurs : Lorenzo Billiet; Hilde P. A. van der Aa; Dominique Van de Velde; Ferhat Esatbeyoglu; Raba Thapa; Vijaya K. Gothwal; Stijn De Baets; Ruth M. A. van Nispen