¿Por qué los supervivientes de accidentes cerebrovasculares en países pobres reciben tan poca rehabilitación?
Cada año, millones de personas sobreviven a un accidente cerebrovascular, pero muchas quedan con secuelas duraderas. En los países de ingresos bajos o medios, más del 70 % de las discapacidades relacionadas con los ACV se concentran, a menudo en personas aún jóvenes y en edad de trabajar. A diferencia de los países ricos, donde los casos disminuyen gracias a la prevención y a los cuidados agudos, estas regiones ven aumentar el número de ACV, con consecuencias más graves y un acceso muy limitado a la rehabilitación.
La rehabilitación después de un ACV es esencial para recuperar autonomía y calidad de vida. Se basa en equipos compuestos por fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y logopedas, pero estos profesionales escasean gravemente en los países pobres. Algunos estados africanos cuentan apenas con un puñado de especialistas para millones de habitantes. Las formaciones son raras, los salarios bajos, y muchos abandonan su país para trabajar en otro lugar, agravando la escasez.
Los centros de rehabilitación suelen estar concentrados en las grandes ciudades, dejando a las zonas rurales sin recursos. El coste del transporte y los gastos de atención a cargo de las familias hacen que el acceso sea aún más difícil. Los sistemas de salud se centran en las urgencias y descuidan la atención a largo plazo. Como resultado, tras su alta hospitalaria, la mayoría de los pacientes no reciben ningún seguimiento, a pesar de sus importantes necesidades en movilidad, comunicación o cuidados diarios.
Existen soluciones, como la formación de familiares para ayudar en la rehabilitación o el uso de la telemedicina. Sin embargo, estos enfoques siguen limitados por la falta de infraestructuras, financiación y coordinación. Los gobiernos invierten poco en rehabilitación, que no siempre está cubierta por los seguros de salud. Sin cambios, la carga económica y social de los ACV seguirá aumentando, sumiendo a familias enteras en la precariedad.
Mejorar la situación requiere una fuerte voluntad política. Integrar la rehabilitación en los sistemas de salud universales, formar a más profesionales y fortalecer las estructuras locales son pasos indispensables. Sin ello, las desigualdades frente a la discapacidad tras un ACV persistirán, con consecuencias dramáticas para millones de personas.
Crédits
Étude source
DOI : https://doi.org/10.1007/s40141-026-00535-8
Titre : Global Inequalities in Stroke Rehabilitation: System Capacity, Workforce, and Access in Low- and Middle-Income Countries
Revue : Current Physical Medicine and Rehabilitation Reports
Éditeur : Springer Science and Business Media LLC
Auteurs : Priyanka Boettger; Martin Juenemann; Michael Buerke; Ayush Agarwal; Omar Alhaj Omar