¿Están invadiendo los microplásticos nuestro cuerpo y nuestro entorno?
Cada año, millones de toneladas de microplásticos se dispersan en el aire, los suelos y los cursos de agua, desde zonas urbanas hasta las regiones más remotas del planeta. Estas diminutas partículas, resultantes de la fragmentación de residuos plásticos o producidas intencionalmente, resisten la degradación y se acumulan con el tiempo. Su presencia en el medio ambiente plantea crecientes preocupaciones para la salud humana y animal.
Los microplásticos, invisibles a simple vista, penetran en el organismo a través de la alimentación, la respiración y, en menor medida, por la piel. Estudios ya han detectado su presencia en la sangre, los pulmones, los riñones e incluso el cerebro humano. Las fibras y los fragmentos, a menudo procedentes de ropa sintética o neumáticos, también se encuentran en la placenta, lo que plantea interrogantes sobre los riesgos para los fetos. Su tamaño y forma influyen en su capacidad para viajar por el cuerpo y provocar reacciones inflamatorias, especialmente en los pulmones y el sistema digestivo.
En los animales, la exposición a estas partículas se asocia con inflamaciones, trastornos metabólicos y alteraciones del microbioma intestinal. Aunque los efectos directos sobre la salud humana aún no se conocen bien, las investigaciones sugieren una posible relación con enfermedades respiratorias, desequilibrios inmunitarios y riesgos para la fertilidad. Los microplásticos también actúan como transportadores de contaminantes químicos o bacterias, amplificando su peligrosidad.
La alimentación constituye la principal fuente de exposición. El agua embotellada, los mariscos, la sal, la carne o los productos lácteos contienen todos trazas de microplásticos, con concentraciones variables según los alimentos y las regiones. El aire interior, cargado de fibras procedentes de textiles o moquetas, también representa un vector importante. Los trabajadores de plantas de reciclaje o los habitantes de zonas urbanas densamente pobladas están particularmente expuestos.
Los métodos para medir y eliminar estas partículas siguen siendo limitados. Las estaciones depuradoras filtran una gran parte de los microplásticos en el agua, pero millones acaban igual en ríos y océanos. En el interior de las viviendas, los purificadores de aire con filtro HEPA reducen su presencia, mientras que optar por agua del grifo filtrada en lugar de agua embotellada puede disminuir la ingesta diaria.
Ante esta contaminación generalizada, los científicos piden intensificar las investigaciones sobre los efectos a largo plazo y desarrollar soluciones para limitar su dispersión. La reducción de los residuos plásticos y la mejora de las técnicas de filtración aparecen como vías esenciales para proteger tanto el medio ambiente como la salud pública.
Crédits
Étude source
DOI : https://doi.org/10.1007/s40572-026-00531-z
Titre : Tracking Microplastics From Source to Impact: A Review of Environmental Presence, Exposure, Remediation, and Health Risks
Revue : Current Environmental Health Reports
Éditeur : Springer Science and Business Media LLC
Auteurs : Imari Walker-Franklin; Anna Villalobos Santeli; Natalia Neal-Walthall